Así, a partir del martes 10 de noviembre, los diferentes establecimientos de la comuna que cuentan con 8º básico, se encontraron con sus examinadores y los niños que rindieron las diferentes pruebas, entre matemática, lenguaje, compresión del medio y de la sociedad.

Con algo de tensión, nerviosismo y alguno otro con desinterés, los alumnos entraron a sus salas a rendir el examen que evaluara los avances o retrocesos que han tenidos los establecimientos y con ello, también las comunas.
Pese a todo, al finalizar las pruebas hubo diferentes apreciaciones por parte de los alumnos, quienes encontraron la prueba fácil, otros difícil, otros que no quisieron responder, pero lo que era casi unánime fue lo larga de las pruebas, pues como los mismos alumnos plantearon, ellos no están acostumbrados a pruebas tan largas y menos a tantas pruebas seguidas.
Para la próxima semana se espera que los alumnos de 4º básico rindan el examen, para lo cual, la apreciación general es el no encontrarse preparado.
Finalmente, no hay que perder de vista que estos exámenes nos dan la oportunidad de hacer una reflexión en cuanto a los roles que cumplimos como profesores, apoderados, directivos o administradores. Todos tenemos ciertos grados de responsabilidad y no es sólo responsabilidad de los profesores los buenos o malos resultados, sino de la comunidad educativa en general.
Es de esperar, que esta vez, los resultados de los niños los deje satisfechos a ellos, y que estos, sean un verdadero espejo de lo que realmente han aprendido en sus años de escuela, y no sea una simple prueba más, cuya utilidad sea discriminar alumnos o juzgar a profesores. Cualquier resultado, nos debe llevar a la reflexión pedagogía, pero sistémica.
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